Página dedicada a Fisioterapeutas y Estudiantes del Área.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

martes, 31 de enero de 2012

Propiocepción y Control NeuroMuscular. Estabilidad y Fuerza.




Por Propiocepción (definición tradicional) se entiende: sensaciones cinestésicas y vestibulares. Nacen de la excitación de los mecanorreceptores localizados en la piel, cápsulas, ligamentos articulares, músculos, tendones y aparato vestibular. Es un proceso basado en la activación de estas organelas microscópicas que envían información aferente a múltiples niveles dentro del sistema nervioso central.

Toda esta información es decodificada y convertida en patrones organizados que posteriormente responderán a la demanda mecánica inducida sobre los segmentos corporales, proporcionando así una respuesta de control y activación muscular.




Dada la dificultad para integrar las definiciones de propiocepción y control neuromuscular fue adoptado el término de Sistema sensoriomotor para representar la composición de los complejos sistemas fisiológicos neurosensores y neuromusculares, los cuales han sido frecuentemente simplificados e inapropiademente descritos como propiocepción. (Lephart, 2000).


La propiocepción, estrictamente hablando, sólo se refiere a la información aferente procedente de los propioceptores que contribuye a las sensaciones conscientes e inconscientes del sentido muscular, el equilibrio postural y la estabilidad articular.

El término PROPIOCEPCION ha evolucionado; hoy, se conoce como la conciencia de posición y movimiento articular, velocidad y detección de la  fuerza de movimiento, la cual consta de tres componentes (Saavedra, 2003; Lephart, 2003):

• a.  Provisión de conciencia de posición articular estática.

• b. Conciencia de movimiento y aceleración.

• c. Actividades efectoras: Respuesta refleja y regulación del tono muscular.

PAPEL DEL CONTROL MOTOR (para leer más sobre control motor clic aquí )


Se puede decir que las respuestas motoras generalmente se ubican en tres niveles de control motor: 

 El nivel espinal o reflejo monosináptico para las respuestas motoras simples, las regiones bajas del cerebro o respuesta intermedia para reflejos más complicados y la corteza cerebral o control voluntario para el control de los movimientos altamente complicados.

Espinal :Es utilizado en circunstancias en las que se exige reactividad en respuesta a estímulos externos; estas respuestas son altamente estereotipadas y de rápida acción, es también llamado respuesta M1. Por ser de origen espinal es muy rápido pudiéndose dar dentro de 20 a 60 milisegundos después de la iniciación de un
estímulo perturbador (Wojtys y Huston, 1994).

Nivel de las regiones bajas del cerebro (tallo cerebral): También llamado respuesta intermedia, reacción preprogramada o M2-M3, se activa bajo estímulos externos, la respuesta es automática pero no tan estereotipada como el reflejo espinal. Su activación puede darse en un lapso de tiempo de 130 a 170 milisegundos después de un acto perturbador y se compone de patrones de movimiento coordinados (Shultz y Perrin, 1999)

Nivel de la corteza cerebral. Es el nivel más alto de control motor y es allí donde la información procedente de los mecanorreceptores es decodificada e influenciada por la consciencia cognitiva para crear comandos motores para iniciar los movimientos voluntarios. Su respuesta ocurre unos 220 a 360 milisegundos después de iniciado un acto perturbador (Blackburn y Voight, 1996)

De tal manera que la propiocepción mantiene la  estabilidad articular bajo condiciones dinámicas, proporcionado el control del movimiento deseado y la estabilidad articular. La coordinación apropiada de la coactivación muscular (agonistas – antagonistas)atenúa las cargas sobre el cartílago articular. La propiocepción, es entonces, la mejor fuente sensorial para proveer la  información necesaria para mediar el 

control neuromuscular y así mejorar le estabilidad articular funcional. 

(Imagen tomada de Fundamentos de Fisiología de la Actividad Física)




ENTRENAMIENTO NEUROMUSCULAR y PROPIOCEPCIÓN:

Es claro que es posible entrenar el sistema sensoriomotor para producir respuestas más rápidas y coordinadas a demandas de carga imprevistas sobre las articulaciones
(Ashton – Miller, 2001)



Por supuesto, no hay que dejar por fuera la FNP.

Bien para dejar un ejemplo práctico de lo descrito antes dejo unos vídeos de los que sería un programa de recuperación de la propiocepción en el tobillo, dándole el fundamento teórico que se merecen, ya antes explicado, usando el razonamiento clínico, y no sólo la repetición por observación!













Esto es sólo un ejemplo de progresión, del resto hay mucho más por hacer....sin llegar a la exageración, donde se pierden todos los criterios de seguridad de un ejercicio.



Y no hablar del Marketing del Entrenamiento Funcional, ahora también llamados por algunos Entrenamiento de Anatomía funcional, sin comentarios, si quieres leer algo al respecto ya comenté sobre esto CLIC aquí





 Referencias

ASHTON – MILLER, James A. et al. Can proprioception really be improved by exercises?. En:
Knee Surgery, Sports tramatologie, arthroscopie. Vol. 9 (2001); p. 128-136
BERGENHEIM, M et al. Ensemble coding of muscle stretches in afferent populations containing
different types of muscle afferents. Brain Res. Vol. 734 (1996); p. 157-166.
BLACKBURN, Turner y VOIGHT, Michael L.  A matter of balance. Rehabilitation therapy.
www.orthopedictechreview.com/issues/mayjun01/pg30.htmCALDERON MONTERO, F. J. Control nervioso del movimiento muscular. En: CHICHARRO
LOPEZ, José y VAQUERO FERNÁNDEZ, Almudena.  Fisiología del Ejercicio. Madrid:
Panamericana, 1995.  p. 46.
CLARK, F. J.; LANDGREN, S. y SILFVENIUS, H..  Projections to the cat’s cerebral cortex from low
threshold joint afferents.  En: Acta Physiol Scand. Vol. 89 (1973); p. 504-521.
FITZPATRICK, R y MCCLOSKEY, DI. Stable human standing with lower – limb muscle afferents
providing the only sensory input. En: Journal Physiol (Lond) Vol. 480 (1994); p. 173-186
GRIGG, P. Peripheral neural mechanisms in proprioception. J Sport Rehab Vol 3. (1994); p.
1-17
GRUBB, BD et al. The role of PGE2 in the sensitization of mechanorreceptors in normal and
inflamed ankle joints of the rat. Exp Brain Res. Vol 84. (1991); p. 383-392.
HOGERVORST, Tom y BRAND, Richard A.  Current concepts review – mechanoreceptors in
joint function. Journal of bone and joint surgery. Vol 80. (1998); p. 1365-1378.
JHOHANSSON, Hakan et al. Peripheral afferents of the knee: their effects on central
mechanisms regulating muscle stiffness, joint stability, and proprioception and coordination.
En: LEPHART, Scott M y FU, Freddie H. Proprioception and neuromuscular control in joint
stability.  Champaign: Human Kinetics, 2000. p. 6.
JOHANSSON, H; SJOLANDER, P y SOJKA, P. Activity in receptor afferents from the anterior
cruciate ligament evoke reflex on fusimotor neurons. Neurosci Res Vol 8. (1990); p. 54-59
KAKUDA, N.; WESSBERG, J. VALLBO, A.B. Is human muscle spindle afference dependent on
perceived size of error in visual tracking?. En:  Exp Brain Res. Vol. 114 (1997); p. 246-254
LATASH, Mark L. Neurophysiological basis of movement. Champaign: Human Kinetics, 1998.
p. 36-37.
LEPHART, Scott M.; RIEMANN, Bryan L. y FU, Freddie H.  Introduction to he sensoriomotor
system. En: LEPHART, Scott M. y FU, Freddie H.  Proprioception and neuromuscular control in
joint stability. Champaign: Human Kinetics, 2000. p. XVIII
MASSION, Jean. Cerebro y motricidad.  Funciones sensoriomotrices.  Barcelona: INDE, 2000.
p. 27.
PERRIN, David H.; SHULTZ, Sandra J.  Models for clinical research involving proprioception and
neuromuscular control. En: LEPHART, Scott M. y FU, Freddie H.  Proprioception and
neuromuscular control in joint stability. Champaign: Human Kinetics, 2000. p. 350.
RIEMANN, Bryan L. y GUSKIEWICZ, Kevin M. Contribution of the peripheral somatosensory
system to balance and postural equilibrium.  En: LEPHART, Scott M; y FU, Freddie H.
Proprioception and neuromuscular control in joint stability. Champaign: Human Kinetics, 2000.
p. 46.SCHUTTE, M. J. Et al.  Neural anatomy of the human anterior cruciate ligament. J. Bone Joint
Surg Am. Vol 69, No 2. (1987); p. 243-247.
SHULTZ, Sandra y PERRIN, David H.  Using surface electromyography to assess sex differences
in neuromuscular response characteristics. En: Journal of athletic training. Vol. 34, No. 2
(1999); p. 165-176
TSUDA, Eiichi.  Direct evidence of the anterior cruciate ligament-hamstring reflex arc in
humans. En: American journal of sports medicine. Vol. 29 (2001); p. 83-87
WOJTYS, Edward M. y HUSTON, Laura J.  Neuromuscular performance in normal and anterior
cruciate ligament – deficient lower extremities.   En: The American journal of sports medicine.
Vol. 22, No. 1 (1994); p. 89-104


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada